¿Notas que tu hijo aún no logra expresarse con claridad? ¿Qué confunde o invierte las letras al hablar o escribir? ¿Qué le cuesta más que a otros niños de su edad realizar las tareas? ¿Que pierde el interés y la atención en clase?

Quizá quiera hacerlo bien, pero necesite ayuda…

Si alguna de las cuestiones anteriores te ha hecho reflexionar, estás en el sitio adecuado.

En esta primera entrada del blog vamos a hablar de algunos puntos importantes que deben tenerse en cuenta al hablar de la existencia de un posible retraso en el habla y el lenguaje.

Como sabemos, comunicar a través del diálogo y el lenguaje escrito es una característica que sólo poseemos los seres humanos y que debe ser atendida desde el inicio de nuestra vida para desarrollarse de forma plena.

La logopedia, trata de prevenir, evaluar, diagnosticar, pero sobre todo TRATAR DE MEJORAR aquellos problemas que nos afectan en nuestra vida diaria. Por ello, la intervención en cualquier afectación o retraso en el aprendizaje de ciertas capacidades, pueden comenzar a adquirirse con la ayuda necesaria y el apoyo familiar.

En primer lugar, es importante conocer las etapas de un niño con desarrollo típico, es decir, un niño que adquiera las competencias establecidas acorde a su edad de desarrollo. Pero, ¿Son todos los niños iguales? Obviamente sabemos que NO ya que el desarrollo evolutivo de éste dependerá de muchos factores internos y externos que a veces no podemos controlar.

Sin embargo, conocer algunos datos generales que respondan al cuándo, cómo y por qué se adquieren determinadas competencias comunicativas, nos servirá de referente para poder comparar a nuestro niño/a con la información recabada y nos ayudará a saber si debemos realmente preocuparnos de su evolución según lo esperado.

Habla y lenguaje, ¿es lo mismo?

Aunque para muchos siga siendo un tema de desconocimiento, debemos saber que habla y lenguaje NO SIGNIFICAN LO MISMO.

Cuando hablamos de lenguaje, nos referimos a un sistema bastante más complejo de lo que imaginamos, ya que engloba el hecho de adquirir competencias diversas para recibir y expresar información significativa. Para que quede aún más claro, gracias al lenguaje podemos comunicarnos ya sea de forma oral o escrita, entendiendo al interlocutor y haciéndonos entender.

El habla, sin embargo, se refiere a la capacidad “hablada” para poder expresar verbalmente el lenguaje, es lo que se refiere a la articulación del sonido.

Una vez diferenciados ambos conceptos, podemos ver que no es un trabajo tan sencillo. La edad de adquisición en uno u otro niño puede variar apareciendo lenguaje desde el inicio o de manera más tardía. No obstante, las etapas de adquisición establecidas son las mismas para todos, comenzando desde el llanto que nos comunica las primeras necesidades básicas del bebé, el balbuceo y las primeras vocalizaciones. Como nociones básicas para la adquisión del lenguaje y el habla, sería interesante saber que:
A los 12 meses un niño/a puede comunicar con la voz. Comienzan a incorporar sonidos más precisos y a realizar algunas vocalizaciones. Como es lógico, la mayoría de los papás intentan que las primeras palabras del niño sean “papa´” o mamá”, aunque no siempre es así. Atienden a la fuente de sonido y observan el entorno señalando los que les parece atractivo.

A los 15 meses de edad, comienzan a reduplicar los sonidos y a realizar vocalizaciones más claras repitiendo incluso las emisiones del interlocutor por imitación. Comprenden que el sonido de una palabra se relaciona con un objeto determinado ya que suele utilizarse habitualmente (chupete, cuna, juguete…).

Desde los 18 a los 24 meses se produce un aumento muy significativo del habla y el lenguaje. Comienzan a realizar frases de dos o más elementos con sentido comunicativo, incluyendo palabras que evocan objetos no presentes en el momento de la emisión. Además, en esta etapa, el niño/a es capaz de atender a órdenes verbales sencillas como “dame el agua” “vamos a recoger” y a realizarlas.

De 2 a 3 años, el vocabulario del niño aumenta de manera considerable llegando a realizar frases más complejas de tres o más palabras. Describen las características de los objetos y comprenden órdenes más complejas como “ponlo encima de la cama”, “pon los pies debajo de la mesa” …

Como hemos dicho antes, NO TODOS LOS NIÑOS desarrollan el lenguaje de la misma manera ni a la misma edad. Sin embargo, analizar en qué etapa de desarrollo esta nuestro niño/a puede ayudarnos a valorar si fuera necesaria la intervención con el logopeda.

Algunas recomendaciones que nos ayudaran a mejorar la comprensión y el lenguaje para trabajar en casa:

  • Compartir más tiempo con el niño y su momento de juego.
  • Hojear un libro infantil juntos, parándonos en los detalles (dibujos, animales, paisajes…) y cambiando nuestra entonación para que no pierda el interés.
  • Hablar con el niño dirigiéndonos a él y adecuando nuestra distancia a su altura, hacerle preguntas acerca de los objetos por los que se interesa, describir las características de ese objeto, para que sirve, donde está…
  • Los niños aprenden mayormente por imitación, por lo que pronunciar de manera clara y dirigida al niño para que vea nuestros labios, le facilitará el acceso al vocabulario.
  • Definir bien las preguntas de las que queremos respuesta, por ejemplo: ¿Quieres un caramelo? antes que ¿Quieres un caramelo o chocolate?

En la primera sabremos que puede contestarnos sí o no, sin embargo, la segunda pregunta es más abierta y puede conllevar a error.

  • -Dejar que el niño hable sin detenerle ni corregirle en exceso o acortando sus palabras. Seguir las premisas anteriores, puede ayudar a que el niño desarrolle de manera favorable el lenguaje. Sin embargo, como ya se ha dicho antes, cada niño puede comenzar a adquirir determinadas competencias en momentos diferentes de su desarrollo, lo que no significará que más adelante sea incapaz de conseguirlo, sino que quizás en el momento actual necesite un pequeño “empujoncito”.

Algunos libros que considero muy útiles para interaccionar con los niños de forma lúdica son:

  • “La cebra Camila” de Marisa Nuñez y Óscar Villán, ed. Kalandraka (+2-3 años).
  • “La pequeña oruga glotona”, Eric Carle, ed.Kókinos (2 años).
  • “El pollo Pepe”, Nick Denchfield, ed.SM (+2 años).
  • “Malina pies fríos”, David Fernández y Alicia Borgia, ed. Pastel de Luna (+3 años).
  • “El pez arcoíris”, Marcus Pfister, ed. Beascoa (+3 años).
  • “La gran fábrica de las palabras”, Agnes de Lestrad y Valeria Docampo, ed. Tramuntana (+4 años).
  • “Las jirafas no pueden bailar”, Giles Andeae y Guy Parker- Rees, ed. Bruño (+3 años).
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