Dislalia

Como ya vimos en la anterior entrada de nuestro blog, habla y lenguaje NO son lo mismo. Aparecerán por tanto múltiples trastornos relacionados con uno u otro término respectivamente según sus características siendo algunos aún desconocidos para muchos…

Intentaremos aclarar las particularidades más comunes de uno de los trastornos más frecuentes que afecta al lenguaje y en consecuencia a la expresión oral y que conlleva en muchos casos a la frustración del niño afectando gravemente a su comunicación.

Aunque las causas del origen de este trastorno son diversas, si notas que tu niño tiene dificultad para pronunciar algunas palabras y sonidos en una etapa avanzada en el afianzamiento de su desarrollo lingüístico, es posible que sufra lo que conocemos como dislalia. Para ello, conocer cómo se desarrolla el lenguaje ayudará a ajustar la realidad de nuestras metas para con nuestros hijos y su momento actual.

Principalmente, esta afectación se centra en la dificultad para pronunciar ciertos fonemas, sin embargo, esa articulación desordenada no debe preocuparnos en exceso ya que se puede considerar como “normal” hasta los 4 años.

¿CUÁNDO DEBEMOS CONSIDERAR ACUDIR A UN PROFESIONAL?

Como ya sabemos la logopedia también trata de prevenir y MEJORAR nuestras propias competencias comunicativas.

Antes de acudir a un profesional, debemos tener en cuenta y respetar el proceso natural de aprendizaje con respecto al lenguaje en el que se encuentra el niño. Tras cumplir los 4 años, se considerará el diagnóstico de una posible dislalia atendiendo a los fonemas donde se planteen más dificultades en cuanto a su pronunciación y punto de articulación, estos fonemas suelen ser:

El sonido de la “r”. Hacer vibrar la punta de la lengua sobre el paladar no es algo sencillo. Aunque para los adultos este movimiento ya sea mecánico, este proceso de adquisición es costoso y uno de los más tardíos en afianzarse. No suele ser hasta los 5-6 años cuando se
domina, siendo antes de esa edad algo relativamente normal en el proceso de aprendizaje del lenguaje. No obstante, antes de comenzar el tratamiento será importante valorar la causa del rotacismo mediante una evaluación por parte de un profesional.

Entre los 4-5 años, los niños ya pronuncian los sonidos “s”, “z” o “ch”. Es en esta edad cuando comienzan a diferenciar fonológicamente entre ambos sonidos “s” y “z” y su punto de articulación. Suelen ir acompañados de déficit articulatorios en otros fonemas como la “r” o la “l”.

Otros sonidos como t, k, d, g, ñ, l ya están adquiridos alrededor de los 4 años de edad, pudiendo realizar combinaciones más complejas y diferenciadas como en los diptongos ie, ue, ua (huevo, agua, piel…).

– Aproximadamente entre los 5 y los 6 años la mayoría de los niños ya pronuncian la “r” y grupos consonánticos más complejos como pl,gr, fl, bl, cl, gl, br, fr, pr, cr, tr, dr (playa, grande, flaco, broma, dragón…) siendo su lenguaje oral totalmente inteligible y funcional.

Algunas recomendaciones que pueden resultar favorables en el proceso de afianzamiento del lenguaje oral en casa pueden ser:

– Aprovechar las situaciones comunicativas del niña valorando sus emisiones durante las rutinas diarias de juego, comida, baño…

– Estimular el aprendizaje de sonidos con juegos de imitación, repetición, onomatopeyas…

– Corregir de manera indirecta las emisiones erróneas del niño sin recalcar el sonido que ha realizado de manera incorrecta, repitiéndolo adecuadamente.

– Celebrar los avances de su hijo para que vea que su esfuerzo tiene su recompensa.

– Evitar utilizar un lenguaje infantilizado denominando a las cosas por su nombre real sin diminutivos, ni juegos, por ejemplo no decir es un “miau miau” sino “gato”.

– No repetir palabras mal pronunciadas porque resulten graciosas. De lo contrario, el niño va a continuar utilizándolas porque cree que resultan divertidas para las personas de alrededor. Es mejor dar el modelo correcto para que el niño lo interiorice.

– No completar las frases por el niño dejando que finalice su producción oral sin terminar las palabras por él.

Seguir las premisas anteriores, puede ayudar a que el niño desarrolle de manera favorable el lenguaje. Sin embargo, como ya sabemos, cada niño puede comenzar a adquirir determinadas competencias en momentos diferentes de su desarrollo, lo que no significará que más adelante sea incapaz de conseguirlo, sino que quizás en el momento actual necesite un pequeño “empujoncito”.

¿QUÉ PODEMOS UTILIZAR PARA ESTIMULAR EL LENGUAJE?

Para estimular el lenguaje no hay nada mejor que ofrecer un ambiente, cercano y familiar a nuestro niño. Bien es cierto que existen diversas tareas que favorecen el acceso a nuevo vocabulario y mejoran la comprensión y expresión de los niños.

Utilizar cuentos y onomatopeyas hará que poco a poco comprendan mejor lo que se les está contando, además de estimular el habla. Facilitar la visualización de imágenes de los protagonistas y sus acciones ayudará además a que afiancen otros conocimientos más subjetivos como la alegría, la tristeza, la sorpresa…

Las canciones significan un gran recurso en el periodo de adquisición del lenguaje oral ya que permiten a los niños estimular su atención y sentido del oído. Facilitan la imitación y comprensión de acciones y fomentan la motricidad gruesa y la coordinación de las partes de su propio cuerpo. Son un recurso fabuloso para el desarrollo y adquisición del habla.

Las grabaciones permiten que los niños estimulen también la escucha atendiendo al tono de su voz y la intensidad con la que habla. Una vez desarrollado el lenguaje oral, podemos favorecer la articulación realizando frases más complejas, trabalenguas, cuentos cortos…

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